CUANDO EL AMOR ES REAL, NOS ENTENDEMOS EN CADA DETALLE.
Una de las escenas más graciosas y a la vez, representativas del verdadero amor, es cuando una pareja llega a una reunión por separado (No llegan juntos, sino que primero llega él y luego ella, o viceversa) y casualmente están vestidos de la misma forma; ambos con una chaqueta de cuero, vaqueros y botas cerradas, o con una camisa azul, etcétera. No se trata de hacer la trampa y planificarlo, sino ver cuando sucede de verdad. Es una sensación bastante gratificante y te muestra dos cosas: 1. Conoces tan bien a tu pareja y ella a ti, que sabías cómo se vestiría y pensaste en que debían ir similares, para no quedar mal. 2. No les incomoda ser un equipo, que se vea que juntos pueden comerse el mundo y que nadie los va a detener.
También sucede en la comida, en el cine, a la hora de elegir un departamento y demás; sin duda esta imagen de amor verdadero es la fiel representación de lo que expresamos.



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